Escondidos en la sierra
de una olvidada montana,
sin nada mas que sus manos
comenzaron la batalla.
Fueron perseguidos,
atacados, torturados,
pero eso no apago
a un corazon atormentado.
Con un recuerdo ensangrentado
de sus padres, sus maridos,
sus esposas, sus hermanos,
se dieron a luchar contra un gobierno armado.
De comunistas los catalogaron,
mas ellos son gerrilleros
de los derechos humanos.
Cambiaron sus atuendos
por pobres uniformes,
y por primera vez
sus manos empunaron un arma:
era hora de luchar
por lo poco que quedaba.
En las bellas montanas de Guatemala,
surgio el poder
de los que nadie consideraba,
surgio el grito del nativo
que por su tierra luchaba. |